¿Quién es el culpable?

Estas últimas semanas ha estado de moda la preocupación por los accidentes de tránsito. Cada día aparecen en televisión más y más sabios que intentan explicar las causas del aumento de los accidentes y las muertes.
Todos culpan a la velocidad, al alcohol, y a otro tipo de cosas, casi como el estado de animo de los conductores, sin embargo, nadie ha reparado en el aumento no solo del parque automotriz, sino también de las licencias de conducir emitidas. En algunas oportunidades he escuchado gente que culpa a la lluvia de los accidentes, o a la niebla, pero, estaba lloviendo para todos, y ¿por qué no chocaron todos los autos?
Después del 18 el balance fue negativo debido al aumento en el número de accidentes, pero nadie hizo un analisis del porcentaje que representan de acuerdo al parque automotriz o a las licencias. Resulta como lógico pensar que si aumenta la cantidad de vehículos en circulación, aumente también el número de accidentes, sobretodo si se llega a niveles de saturación de las calles como lo que está pasando en Santiago y algunas ciudades grandes.
Por otro lado, ayer, para tratar de explicar el accidente de los tres jóvenes en Costanera Norte, todos se centraban solo en la velocidad, pero la velocidad por si sola no es la causante de los accidentes, si asi fuera, todos los pilotos deportivos por ejemplo de fórmula 1, deberían estar muertos. El problema se genera cuando se combina la velocidad con la poca habilidad de los conductores. Cada conductor debería conocer tanto sus límites como los límites que le permite el vehículo, para tener un mejor dominio, pero mucha gente acelera o dobla fuerte sin tener pleno conocimiento del auto o del punto hasta donde va a ser capaz de controlarlo.
Todo lo anterior, me lleva a repetir algo que antes había escrito, que tiene que ver con la facilidad con que se otorgan licencias de conducir.
Estoy convencido de que mucha de la gente que actualmente se encuentra manejando no tiene las capacidades y habilidades como para hacerlo, ya sea por la mala preparación o porque simplemente no tiene esas condiciones.
Hay que pensar que manejar es una actividad como el baile, donde no todos tienen la misma capacidad para coordinar los movimientos o seguir un ritmo. Si lo llevamos al vehículo, hay que tener, no solo la capacidad de coordinar los pies, para pisar cada pedal individualmente, con las manos, para maniobrar el volante y pasar los cambios, sino que también hay que tener la capacidad de poder mirar los espejos, captar la información procesarla y actuar, así mismo con los sonidos, y tener un control de la coordinación tiempo-espacio para saber en que situación vamos a estar en 1, 5 ó 10 segundos más; también hay que tener la capacidad de procesar rapidamente la información y anticiparse a las situaciones, tomando decisiones y actuando rapidamente.
Lamentablemente una disminución de las licencias generaría una gran reducción en los ingresos al estado, en forma directa por las licencias menos que se pagarían, pero también porque se generaría una reducción en el parque automotriz, con menos patentes, menos impuestos, y por supuesto, porque si se reduce la cantidad de autos en circulación, se reduce el consumo de combustibles con el que el estado recauda una gran cantidad por concepto de impuestos.
Los invito a pensar un poco, y les dejo la inquietud planteada...........¿Qué queremos privilegiar, la vida o el bolsillo?
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